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ARGENTINA: UNA ECONOMÍA INTEGRADA AL MUNDO

Argentina presenta oportunidades que despiertan mucho interés en los inversores: en un mundo donde la población crece exponencialmente el país es un gran productor de alimentos; tiene abundantes reservas de minerales y agua, y condiciones óptimas para el desarrollo de energías fósiles y renovables, como eólica y solar.

Hace casi 3 años, con el inicio del gobierno del presidente Macri, la comunidad internacional celebró el regreso de la Argentina a la discusión global sobre la agenda del siglo XXI. En paralelo, el país comenzó un camino de transformación hacia una economía más competitiva, moderna e integrada al mundo, que asegure un desarrollo equilibrado y sostenido para la sociedad. Planteó reglas de juego claras y reconstruyó el sistema de estadísticas públicas; restableció la transparencia y la institucionalidad, rompió con el aislamiento internacional y recuperó la confianza del mundo.

Estas transformaciones macroeconómicas e institucionales le permitieron al país empezar a trabajar en una ambiciosa agenda productiva, creando las condiciones y herramientas que posibilitan el aterrizaje de nuevos proyectos de inversión.

La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional ha identificado más de US$ 300.000 millones en oportunidades de inversión en sectores de nicho en diferentes actividades productivas: telecomunicaciones, energías renovables, foresto industria, turismo, automotriz, software, biotecnología o acuicultura, entre muchas otras.

Las energías renovables, por ejemplo, son un sector clave dentro de la estrategia productiva del país, por tratarse de una industria con un gran potencial exportador y diferentes oportunidades de negocio e inversión. La Argentina tiene un plan creciente de integración de fuentes renovables en su matriz eléctrica y prevé una participación de energías renovables que va del 8% a fines del 2017 hasta el 20% en 2025. Cumplir este objetivo implica oportunidades de inversión por US$ 15.000 millones durante los próximos 8 años para la construcción y puesta en marcha de proyectos de generación de energía eólica, solar, plantas de biomasa, biogás y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.

Entre los sectores más estratégicos también se encuentra el de petróleo, que lidera el ranking de anuncios desde que asumió el presidente Macri con casi US$ 50.000 millones, y que se dinamizó tras el acuerdo para impulsar Vaca Muerta (segunda reserva de shale gas y cuarta de shale oil, a nivel mundial). Este acuerdo tuvo un impacto enorme porque mejoró sustancialmente los costos de producción. Argentina ha logrado una verdadera revolución en el sector energético no convencional. Hoy Vaca Muerta tiene costos que le permiten al país tener niveles de productividad similares a los de Estados Unidos.

Infraestructura es otra de las áreas donde hay muchas oportunidades, y que está por entrar en una fase muy interesante con los proyectos de Participación Público-Privada (PPP). Tras invertir como nunca antes en la historia del país para mejorar la conectividad e infraestructura en todo el territorio, el arranque del sistema PPP abre perspectivas extraordinarias para las empresas interesadas en hacer negocios en este sector. Solo en la primera etapa se está poniendo en marcha un plan de US$ 30.000 millones para los próximos 6 años, principalmente en obras viales, de energía y logística, para potenciar la competitividad estructural de sectores como el agroindustrial, minería, energía y construcción.

Precisamente minería es otro de los sectores centrales en la estrategia de atracción de inversiones productivas, donde el país está cobrando cada vez mayor protagonismo mundial sobre todo por las oportunidades que ofrece el litio. La riqueza de Argentina abarca 750.000 km2 de áreas de alto potencial para la explotación de la minería sustentable, el 75% aún sin explorar. En litio, por ejemplo, tiene capacidad para multiplicar 11 veces la producción actual, pasando de 13 mil toneladas a casi 150 mil toneladas. Algo muy parecido sucede con el cobre, que tiene potencial para multiplicar 9 veces su producción, y aún en plata y oro que están un poco más desarrollados, se podría triplicar y duplicar la producción, respectivamente.

Además, el país cuenta con un liderazgo regional consolidado en Servicios Basados en el Conocimiento (SBC), con una importante base empresarial conformada tanto por PyMEs como por grandes empresas, que desarrollan y aplican tecnologías en la frontera del conocimiento, y capital humano de primer nivel. Argentina es segundo exportador de SBC en América Latina en todas las categorías y primer exportador de software. Tiene, además, amplias oportunidades en nichos de base tecnológica con alto valor agregado como AgTech, FinTech, videojuegos y audiovisual, por ejemplo.

Hoy Argentina tiene un programa económico basado en la inversión y las exportaciones como motores de crecimiento. Por primera vez en 10 años presentó un presupuesto para alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas en 2019 y tener superávit primario en 2020. Esto le va a permitir avanzar hacia una economía sólida y autónoma, rompiendo el ciclo de crisis recurrentes, déficit permanente, inestabilidad cambiaria e inflación.

El Gobierno Nacional está comprometido con esta transformación estructural y sigue adelante con el plan de reformas esenciales para dinamizar la inversión, mejorar la productividad y aumentar la competitividad, porque ahí es donde está el verdadero empleo, el empleo de calidad.

Las condiciones están dadas. Si hubo un momento en la Argentina propicio para invertir y hacer negocios, es ahora.

Para más información lo invitamos a descargar el informe Por qué Argentina - Sectores, con los últimos datos sobre los principales sectores productivos para invertir en el país.

 

 

Fecha de actualización: 26/03/2019